Dos días antes dos días después es igual a siete.

Treinta y cinco años, el número es estimado pero no alejado. Nos juntamos a comer. Expectativas, motivaciones, razones. Por qué nos convocan, nos convocamos. Por qué no. Ya fue explicado que no hay razón alguna, o quizás eran todas las razones y ninguna se podía explicar. No por oculta, no por inexplicable, simplemente porque las palabras no acuden. Sin tiempo para pensar, ahora pienso que solo quería “volare, oh, oh, cantare, oh, oh, oh nel blue dipinto di blu”. Confirmar si hay alguna emoción que nos une o solo la sangre, que no es poco, pero es insuficiente. Bailar, dar vueltas en movimiento de rotación, con la camiseta suelta y sudor en el cabello. Confiando en que alguien, todos me recogerán.

Así es como quería sentirme. No traía nada en la mochila, venía vacía. O mejor no, venía repleta de espacio para llenarla de todo lo que no sabía si éramos o no. La vida no se hace con una mochila llena de ilusiones, sueños, esperanzas o anhelos. Se vive con una mochila vacía pero con mucho sitio para llenarla de amor, sí parece que me cuesta decir la palabra, de felicidad, de amistad, de uno mismo. Tal y como eres, tal y como soy. “Me muero por tener algo contigo”, cuánto te echo de menos, Carol. Esto último no tiene qué ver con el tema, pero los dedos son más libres que yo.

Pero han pasado los años, y los dos últimos días. Estos ocultos bajo el trabajo y la organización, y expuestos a dos hijos que te empujan a tu precipicio: “escribe los dos días antes y los días después”. Y aquí estoy, en el día. Y tengo la misma necesidad que no sé de dónde viene.

Si nunca nada existió, el paso de los años no puede hacer que exista. Si tampoco crees que lo necesitas, ¿por qué deberías crearlo? Todos seguimos igual, debilitados con los años, pero iguales. Repetimos la rutina, como si fuera necesario repetir algo rutinario. Me cansa la falta de sorpresa. Me aburren las reflexiones previsibles. Las conversaciones poco provocativas intelectualmente, el otro tipo de provocaciones me aburren igualmente, pero las rehúyo. Para y piensa, para y piensa. Hazte pensamiento, hazte idea. Pasa las canciones previsibles, los poemas fáciles: busca tus profundas emociones, escucha, te van a abrir los poros del alma. Hay emociones llamando a tu co-razón, pidiendo paso. No se está acabando nada, pero todo está yéndose y no gritas, no bailas, no ríes, no cantas (aunque mal, ¡canta), no bebes, no lloras, no gritas, no bailas, no ríes, no cantas, no bebes… ¡Ah! Pero cuando lo haces … la vida se estira, te abraza, os reís juntos y, en este instante, largo como la vida misma en un minuto, te sientes. Sientes que esa era la razón que movía el corazón.

Nada de eso iba a venir hoy, nada hubo, nada habrá. Tampoco la vana esperanza, ni siquiera algo parecido a una previsible casualidad. Hoy ha empezado algo que solo va a servir para terminar todo. Todo y nada solo para terminar. Al menos nos habremos despedido, sin palabras, sin besos, sin agradecimientos. Con cortesía, compliments, algo de cariño, es verdad, con cariño. Sin nada en común que merezca ser recordado. Igual todo está olvidado. Cuando limpiamos el cristal y pasamos el paño, desaparece la mancha y también el reflejo de la flor. ¿Estamos ahí?

Hemos tenido la última comida, (no nos da para una cena como a Jesús). Celebraré con la sonrisa de mis lágrimas que sirva para recordar que no hemos discutido, flaco pero al fin y al cabo, un logro. Me apena confirmar lo poco que mi presente se alimenta de mi pasado. Quiero a los míos y sé quiénes son los míos. Eso no significa que no quiera a los demás, pero solo bailaré, con la camiseta sudada, una copa en la mano, la cabeza hacia atrás con una sonrisa, y dando vueltas en torno a mi eje, con ellos, con los que quiero, los que me recogen, los que confío. Sois vosotros, seis, solo seis, no siete. Lo siento. He hecho lo que he podido: “cuando la pena cae sobre mí, el mundo deja ya de existir, miro hacia atrás y busco entre mis recuerdos”.

2/7/23

PD. Escrito sin correcciones. Tal y como ha venido, así lo he escrito para nadie (¿para uno?).

Deja un comentario

Comments (

0

)